¿Cómo se controlan los problemas de corrosión en los equipos a presión?

El control de la corrosión en instalaciones y equipos a presión implica la implementación de diversas estrategias y prácticas para prevenir, detectar y gestionar los procesos corrosivos que afectan a los materiales metálicos utilizados en estos equipos.

Programas de mantenimiento preventivo, como limpieza regular y aplicación de técnicas de protección, contribuyen significativamente al control de la corrosión. Estas prácticas ayudan a evitar la acumulación de agentes corrosivos y a mantener la efectividad de las medidas de protección.

Estrategias para controlar la corrosión en instalaciones a presión

Estas son algunas de las técnicas comunes empleadas en el control de la corrosión:

  • Revestimientos protectores

La aplicación de revestimientos como pinturas epoxi o poliuretano, forman una barrera física entre el metal y el entorno corrosivo, protegiendo la superficie de los efectos perjudiciales de la corrosión.

  • Inhibidores de corrosión

Son sustancias químicas que se añaden al fluido contenido en la instalación a presión para reducir la velocidad de corrosión. Estos productos forman una capa protectora sobre la superficie metálica, impidiendo la acción corrosiva de agentes como el oxígeno y los iones de cloruro.

  • Cátodos de sacrificio

Esta técnica implica la instalación de materiales metálicos más reactivos (ánodos) en la instalación a presión. Estos ánodos se corroen en lugar de los componentes críticos, protegiéndolos contra la corrosión.

  • Polarización impresa

Esta técnica consiste en aplicar corriente eléctrica a la instalación a presión, modificando el potencial de la superficie metálica y reduciendo así la velocidad de corrosión.